23.11.20

Tendencias del consumidor musulmán a Europa

En los últimos años la identidad (cultural y religiosa) está emergiendo como un factor importante en determinadas decisiones de consumo. En esta tendencia hay que contextualizar el importante desarrollo del segmento Muslim friendly, tanto en Europa como a nivel global.

Al crecimiento demográfico de la población musulmana (2.200 millones en 2030, 26% de la población mundial) hay que añadir que una parte importante cuenta con una capacidad adquisitiva significativa. Esta combinación hace que cada vez más empresas y marcas de diferentes ámbitos y sectores se fijen como objetivo entender y adaptarse a estos consumidores.

Fruto de las nuevas dinámicas económicas en 2020, estamos observando una intensificación de ciertas pautas de los consumidores musulmanes en Europa, donde viven más de 25 millones de musulmanes, lo que representa un 7% de la población del continente.

Así, las empresas europeas interesadas en los consumidores musulmanes, al igual que el resto del tejido empresarial, están redescubriendo inevitablemente las ventajas de los mercados de proximidad. Tanto por fiabilidad de la accesibilidad logística como por el miedo y la incertidumbre de la situación actual, los consumidores de proximidad están siendo revalorizados. Así, los productos y servicios halal (es decir, adaptados al consumo apto por los musulmanes) están encontrando en los millones de consumidores franceses, belgas, alemanes, españoles o británicos musulmanes importantes oportunidades de negocio.

La idiosincrasia de estos mercados europeos requiere, no obstante, una creciente sofisticación de los productos halal. Son mercados maduros, complejos, sofisticados y competitivos en este segmento. Los productos autóctonos Muslim friendly de estos mercados son de elevado valor añadido, al dirigirse a unos consumidores nacionales exigentes, cosmopolitas y con capacidad adquisitiva. Por lo tanto, si nuestros productos halal quieren entrar y competir en estos mercados tienen que ser capaces de diferenciarse de la oferta nacional existente. La certificación halal no es ya suficiente, es imprescindible, pero se tiene que ir más allá.

Es imprescindible entender que los productos tienen que ser de primera calidad, no sucedáneos. Tienen que ser capaces de incorporar en su elaboración y comercialización mensajes, valores y narrativas modernas, como el respeto por el medio ambiente y la sostenibilidad, la justicia social o connotaciones saludables (bio, orgánico...). Este concepto (Tayyib) es crecientemente demandado y apreciado por los consumidores musulmanes europeos.

Igualmente, para llegar a tener visibilidad y aceptación entre los consumidores musulmanes europeos se tiene que hacer uso de sus herramientas de comunicación habituales: el mundo digital. La utilización de las redes sociales (algunas especializadas), la implicación de bloggers e influencers de referencia por este segmento de consumo, la identificación de plataformas de compra especializadas y la participación en acontecimientos online de su interés son las herramientas más eficientes hoy en día para llegar e impactar a este creciente consumidor sofisticado, cosmopolita, nativo digital y con la capacidad adquisitiva necesaria.

En Europa el segmento de consumo Muslim friendly representa alrededor a 80.000-100.000 millones de euros/año, según varias fuentes, con un crecimiento sostenido a los últimos años y unas proyecciones de crecimientos importantes en los próximos 10 años. Entender, adaptarse y acceder a este segmento de consumo de proximidad será clave en los inciertos próximos años. 

Javier Albarracín
Barcelona Halal Services

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