06.07.26

VITEC, el aliado perfecto para el vino catalán

El Centro Tecnológico del Vino ofrece asistencia técnica al sector vitivinícola desde el viñedo, pasando por la bodega y hasta el punto de venta

En 2009 nacía en Falsillo el Centro Tecnológico del Vino (VITEC) como fundación sin ánimo de lucro para realizar investigación orientada y transferir a sus clientes los nuevos conocimientos e innovaciones en el campo vitivinícola. En la práctica, esto se traduce en el ofrecimiento de servicios tecnológicos de asesoría y asistencia técnica, servicios analíticos y bodega experimental, entre otros.

Es destacable que como fundación sin ánimo de lucro, el centro destina todos sus ingresos a mejorar su actividad investigadora y potenciar la innovación para mejorar la producción y la calidad vitícola. Así pues, es el aliado perfecto para el sector, tanto para viticultores y enólogos, como para las bodegas elaboradoras y la industria auxiliar.

Para realizar esta tarea, el VITEC dispone de un equipamiento completo, con laboratorios de viticultura, enológico, microbiológico y de tapones, así como una bodega experimental equipada para hacer microvinificaciones de 50 a 1.000 litros. Tiene también una sala de cata equipada para 15 catadores, con una dependencia separada para la preparación de muestras. Este equipamiento de análisis sensorial se pone a disposición de bodegas u otras entidades, como denominaciones de origen, para la evaluación y calificación de los vinos. Es en este equipamiento donde este año el equipo de la Guía de Vinos de Cataluña junto con integrantes del panel de cata del VITEC han evaluado a ciegas los vinos de las escuelas agrarias, experimentales y sin DO para la edición 2017 de la guía.

Pero un equipamiento técnico completo y moderno, de poco sirve sin las personas adecuadas que lo utilicen. Y de ahí el VITEC también va bien servido. El personal está formado por doctores y titulados superiores con dedicación exclusiva al I+D+I ya la asesoría técnica. De esta forma, a una buena formación se añade una amplia experiencia práctica, aportada por la colaboración y los trabajos realizados para más de 400 empresas vitivinícolas que han confiado en los servicios del centro.

En cuanto a la evaluación sensorial de los vinos, VITEC dispone de un panel de 12 catadores entrenados, con capacidad de describir objetivamente todo tipo de vinos, tranquilos, espumosos y generosos.

Como siempre, la financiación es la clave. Como explica Sergi de Lamo, director del centro "desde que iniciamos la actividad en agosto de 2009, VITEC se financia íntegramente a través de su actividad, sin ninguna aportación económica estructural por parte de ninguna administración". Y es que él mismo comenta que justamente a partir del 2009 la crisis ha afectado seriamente a las instituciones. Por eso, aunque el INCAVI y el IRTA son patrones de la fundación, la Generalitat no hace ninguna aportación.

En cuanto a la financiación de los trabajos encargados por los clientes, VITEC apoya a los viticultores, enólogos o bodegas que solicitan el asesoramiento del centro: se les facilita ayuda y apoyo en la obtención de financiación a través de solicitudes de proyectos de investigación que les ayuden a cofinanciar y reducir los costes del encargo. Esto hace que gran parte de los contratos de investigación que desarrollan acaben siendo cofinanciados por alguna convocatoria pública de I+D+i catalana, estatal o europea.

De la teoría a la práctica

Pero nada de esto sería útil a sus clientes si el trabajo desarrollado en el VITEC no fuera de aplicación práctica y rápida. En el mundo de la investigación, se genera conocimiento con distinto grado de aplicación. Lo que se conoce como investigación básica es la generación de conocimiento sin ninguna aplicación concreta a fecha de hoy. En cambio, en VITEC se desarrolla investigación aplicada, que es la generación de conocimiento buscando resolver un problema actual u ofrecer una mejora de proceso o de producto a corto plazo. Esto implica muchas veces ir a buscar este conocimiento fruto de la investigación básica que se genera en universidades y centros de investigación, e interpretar este nuevo conocimiento para adaptarlo a la resolución de las necesidades específicas de viticultores, enólogos o bodegas. A través del propio equipo de técnicos e investigadores, se trata de transferir este conocimiento de forma ágil e inmediata.

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